¡QUE RAYOS SABEMOS!
EL CAMBIO DE PARADIGMA
“El universo está hecho de historias, no de átomos.” Muriel Rukeyser
Desde que los seres humanos desarrollaron por primera vez la capacidad de pensar y de maravillarse, nos hemos maravillados ante la magnificencia, la belleza y las, en ocasiones, aterradoras fuerzas de la naturaleza. Como testigos de la jornada desde el milagro del nacimiento hasta la finiquitud de la muerte, nuestros ancestros se preguntaron ¿de dónde venimos?, ¿Adónde vamos? Como nosotros, deseaban conocer cómo encajamos en el mundo que nos rodea.
Para dar sentido a estos misterios creamos historias. Algunas culturas crean historias sobre espíritus de la tierra alojados en la naturaleza, otras acerca del único dios del cielo que rige desde allí, y otras nos dicen que estamos solos en un universo indiferente.
Las ideas presentadas en el film ¡Qué rayos sabemos! desafían aspectos de la historia imperante que Occidente se contó a sí mismo durante los últimos 300 años. La paradoja es que estos desafíos surjan al profundizar la ciencia occidental su estudio del mundo. Por cierto, la historia de la ciencia puede ser vista como una evolución de ideas que revelan no sólo que la realidad no es como parece sino también que nosotros no somos quienes creemos ser. El film presenta en parte la ciencia y la filosofía que conforman la base de una nueva historia y las implicancias hacen añicos todo paradigma.
¿Qué es un paradigma? El término “paradigma” hace referencia al contexto conceptual, el sistema de creencias y la perspectiva general desde la que vemos e interpretamos al mundo.
El diccionario define paradigma como “un patrón, ejemplo o modelo.” Proviene del término griego paradeigma, compuesto por para, que significa “junto a, más allá de, paralelo a” y deigma, “ejemplo” o “muestra”. De modo que para-digma significa “junto a o más allá del ejemplo”; se puede decir que es aquello que está al lado de o “se ajusta” al ejemplo - es decir, un modelo. Podríamos también decir que es aquello que está “más allá de lo que se ve o muestra”, lo que implica que es de algún modo invisible o desapercibido. Luego, el paradigma tiene un doble sentido, significa tanto un modelo de algo (el mundo, por ejemplo) y una estructura invisible (por ejemplo, el sistema de pensamiento por el cual vemos al mundo).
Nuestro paradigma determina aquello que somos capaces de ver, cómo pensamos y qué hacemos. No cuestionamos su exactitud ya que no somos, por lo general, conscientes de su existencia. Intentar reflexionar sobre nuestra visión del mundo es como intentar estudiar el color azul a la vez que usamos anteojos azules. No podemos distanciarnos lo suficiente para ver la medida en que afecta nuestra percepción. Simplemente asumimos que así como vemos las cosas es cómo son en realidad. Nuestros paradigmas son, por lo general, todo lo que conocemos y sólo se tornan perceptibles cuando nos encontramos con otros diferentes del propio.
LOS PARADIGMAS CIENTÍFICOS
El historiador de la ciencia, Thomas Kuhn, sacó ala luz a los paradigmas en su clásico libro La Estructura de las Revoluciones Científicas (The Structure of Scientific Revolutions, University of Chicago, 1962). Describe cómo la comunidad científica sostiene los paradigmas “como una decisión judicial aceptada en la legislación.” Kuhn va más allá y explica:
“Los paradigmas cobran su estatus porque son más exitosos que sus competidores cuando se trata de resolver unos pocos problemas que el grupo de profesionales acaba de reconocer como críticos. El éxito de un paradigma…es desde el comienzo, y en gran parte, una promesa del éxito a descubrir entre una selección aún incompleta de ejemplos. La ciencia normal consiste en la realización de esa promesa.”
Según Kun, un paradigma científico se acerca más a una hipótesis elaborada por la “ciencia normal” mediante la acumulación de más y más datos. De este modo, los científicos tienden a buscar la correspondiente coherencia y a evitar la novedad. Con frecuencia pasan por alto anomalías que desafían al paradigma existente hasta que aquellas anomalías se tornan demasiado perturbadoras para ser ignoradas.
Todo paradigma científico existe dentro del contexto cultural que apoya el proyecto de ciencia. Si bien los paradigmas pueden darse en distintas escalas – personal, familiar, comunitaria, - fluyen del paradigma cultural más profundo que conforma el contexto dentro del cual reside nuestra comprensión de la ciencia o de la religión.
Las Metáforas En Nuestra Vida
Nuestros presupuestos básicos sobre el universo son parte de las metáforas que usamos. Joanna Macy, eco-filósofa, explora las cinco metáforas esenciales por las que los pueblos de las distintas tradiciones espirituales ven el mundo: el mundo como campo de batalla, el mundo como aula, el mundo como trampa, el mundo como amante, el mundo como sí mismo. Agregamos a esta lista: el mundo como máquina.
EL MUNDO COMO CAMPO DE BATALLA
“Muchos ven al mundo como campo de batalla donde el bien y el mal se enfrentan, a la vez que las fuerzas del la luz se baten con las fuerzas de la oscuridad. Esta antigua tradición data de los seguidores de Zoroastro y de los Maniqueos… Existe la sensación de estar peleando la batalla de Dios y de que en último término se ganará. Según Macy, William Irwin Thompson llamó a este tipo de certeza y de santurronería “el apartheid del bien”.
EL MUNDO COMO AULA – Uma ginásio moral onde você vai passar por certas lições, se graduar e receber recompensas. O que conta são nossas almas imortais, pelo bem delas estamos prontos para destruir.
EL MUNDO COMO TRAMPA
“Aquí la visión no es el trenzarse en lucha o vencer al enemigo, sino el liberarnos y escapar de la maraña de este mundo. Intentamos sustraernos y ascender a un plano más alto, supra-fenomenal. Fundada sobre una visión jerárquica de la realidad, en esta instancia la mente es vista como superior a la materia y al espíritu se lo coloca por encima de la naturaleza. Esta visión propone el desprecio por el plano material”, dice Macy. El mundo occidental se fundó sobre esta metáfora, cuya trampa reside en la ilusión de que el mundo fenomenal es real. Para conocer la verdad uno debe aprehender directamente las ideas o las formas eternas, trascendentes Platónicas. Estas formas perfectas son inmutables, una aceptable liberación del sobrecogedor flujo y caos del mundo.
Todas las mayores religiones de los últimos tres mil años incorporan elementos desta visión del mundo, independientemente de su visión metafísica. Macy afirma: “Muchos de nosotros en nuestro sendero espiritual caemos en esta visión. Al querer reafirmar una realidad trascendente distinta de una sociedad que parece muy materialista, la colocamos a un nivel supra-fenomenal lejos de la confusión y del sufrimiento. Imaginamos que la tranquilidad que aporta la práctica espiritual pertenece a un lugar distante, no de nuestro mundo, al que podemos ascender y así estar seguros y serenos. “Para aquellos que no participan de la búsqueda espiritual, otra visión de este mundo es la idea de que primero necesitamos sanar nuestras neurosis y dolores de cabeza para luego participar en el mundo. Desde esta visión, el self y el mundo aparecen esencialmente separados, por lo que la creencia es que podemos sanar a uno sin sanar al otro.
EL MUNDO COMO MAQUINA
También conocido como la modernidad, el mundo es visto como un conjunto de objetos inanimados que interactúan de manera predecible, mecánica según leyes matemáticas (desarrolladas en su mayoría por Isaac Newton, conocidas como Newtonianas, o física clásica). Introducidas en el siglo XVII por Descartes, Newton, Bacon y otros, la modernidad estableció una discontinuidad entre mente y materia, lo subjetivo y lo objetivo, y en último término entre la ciencia y la religión. Después de siglos de lucha entre una creciente ola de empiristas que se debatía con una inamovible teología, surgió una incómoda tregua. La ciencia pretendía dominar el campo del mundo físico, la religión pretendía dominar el campo del mundo mental.
En una visión del mundo donde lo físico y lo mental presentan lealtades dispares ¿qué pasa con los poderosos impulsos religiosos y espirituales que tratan el esencial rol del significado en nuestras vidas? El teórico integral Ken Wilber sostiene que cuando se relega la necesidad básica humana por la trascendencia a un plano inferior, ésta surge “al sesgo”, mediante la compulsión de acumular posesiones y de mimar al ego.
EL MUNDO COMO AMANTE
Macy nos dice que con esta visión, “el mundo es visto como un muy íntimo y gratificante partenaire. En el hinduismo encontramos algunas de las más ricas expresiones de nuestra relación erótica con el mundo. El deseo juega un rol creativo, manifiesta al mundo, mientras que su carga pulsa hacia la veneración de Krishna, en la que los cánticos devotos, o bhajans, despiertan las ansias eróticas del cuerpo y del alma… Uno se siente envuelto en el erótico juego primal de la vida. Esta afirmación erótica del mundo fenomenal no se limita al Hinduismo. Las religiones de las antiguas diosas, ahora en estudio, también lo presentan, como algunas ramas del sufismo y de la cábala, a su vez que el cristianismo tiene su tradición de misticismo nupcial.”
Los poetas románticos del siglo XIX como Blake, Wordsworth y Shelley sintieron esta afinidad con el mundo, como también la sintiera Walt Whitman en su “cuerpo eléctrico”. El Movimiento Trascendentalista Americano, con Emerson y Thoreau, también comulgaron profundamente con el mundo natural para descubrir que hacerlo los tornaba más plenamente humanos.
EL MUNDO COMO SI MISMO
El mundo como amante es un complemento del mundo como self (sí mismo). El sujeto (el amante) y el objeto (el amado) ya no están separados. El mundo es un todo interconectado y cada individuo un nodo en la viva red de vida. La tradición hindú ofrece la imagen de la red de Indra, en la que cada nodo es una joya que brilla con el reflejo de todos los demás nodos. En el pensamiento budista encontramos esta idea expresada en el concepto de “origen dependiente” o de causalidad mutua. Actualmente esta percepción aparece también en el reino de la ciencia – en la teoría general de sistemas, en la ciencia de la complejidad, y en la física cuántica. Estamos descubriendo que la Mente es inmanente por naturaleza, que se extiende más allá del alcance de nuestro propósito consciente individual.
El autor Robert Todd Carol nos previene acerca de una concepción errónea: “lo que conforma al paradigma es relativo y subjetivo, por ende puramente personal y sin conexión alguna o comprobación en la realidad. Algunos de aquellos que piensan que el creacionismo y la evolución compiten como paradigmas o como teorías caen en este error. Bien puede ser verdad que toda teoría o creencia sea ‘subjetiva’ en alguna medida, pero esto no implica que sean útiles o probables en una misma medida, o ni siquiera del mismo tipo.”
BREVE HISTORIA DE LA VISION OCCIDENTAL DEL MUNDO
Según el historiador y filósofo Richard Tarnas, durante sus dos mil años de historia, occidente ha pasado por tres grandes fases en las que prevalecieron visiones del mundo muy distintas y de giros muy marcados: la visión del mundo clásico, la visión pre-moderna o medieval y la visión mecanicista del mundo moderno.
El Paradigma Clásico – La Edad de los Dioses y los Oráculos
Bajo la visión de la Antigua Grecia, el conocimiento se recibe de los dioses mediante los oráculos. El significado era otorgado por los dioses. Comenzando por los filósofos pre-socráticos, seguidos por Sócrates, Platón y Aristóteles, la filosofía griega da la espalda a los dioses y a los oráculos para mirar cada vez más a la naturaleza y al poder de la razón como revelador de la naturaleza de la realidad.
El Paradigma Pre-Moderno – La Edad de la Fe/Superstición
Según la visión del mundo medieval, el conocimiento deriva de la autoridad; el significado deriva de las afinidades entre las cosas, como reza en la doctrina Hermética: “así como es arriba, así es abajo”.
El Paradigma Moderno – La Edad de la Razón/ Empiricismo/ Ciencia
Comienza en el siglo XVII y sigue hasta nuestros días. Es la edad del análisis, del reduccionismo, del individualismo y del mecanicismo. La mente humana proyecta significado sobre la naturaleza. La causalidad mecánica es el único modo en que se mueven las cosas o el cambio. La máquina es metáfora guía. El tiempo es linear.
PROBLEMAS EN CIUDAD PARADIGMA
Por 300 años la sociedad moderna confió que el descubrimiento científico nos informaría acerca de la naturaleza de la realidad. Por un lado, nos hemos beneficiado mucho con las tecnologías que la ciencia hizo posible. Por otra parte, muchos pueden haberse incomodado al no poder la ciencia dar cuenta o explicar nuestras experiencias personales más significativas. Muchos ven una disparidad entre lo que saben según su experiencia y lo que saben según la ciencia.
Experiencias tales como las extra-corpóreas o cercanas a la muerte, la telepatía, la clarividencia o la visión a distancia y los poderosos efectos de la intención y la plegaria son sólo algunas de las anomalías que desafían las explicaciones científicas imperantes acerca de cómo funciona el mundo.
No obstante, estamos presenciando una notable convergencia de descubrimientos en las fronteras de la ciencia que parecen apoyar la vieja sabiduría de las tradiciones espirituales perennes. Nos enteramos, por ejemplo, por la física cuántica acerca de las formas en que ciertos aspectos de la realidad trascienden nuestra usual comprensión del tiempo-espacio, y aprendemos de las neurociencias y de los estudios de la consciencia que existen notables conexiones entre la mente y el cuerpo. Fenómenos tales como “la interconexión no-local cuántica” y el poder de la mente y las emociones que afectan al cuerpo (y otras partes del mundo físico) no encajan en la historia dominante acerca de cómo funciona el mundo.
Es posible que, poco a poco, las visiones puramente mecanicistas sean reemplazadas por revelaciones ciertamente pasmosas provenientes de la física cuántica, de las teorías de la complejidad y de sistemas, de la psico-neuro-inmunología y demás estudios de la mente-cuerpo en la investigación de la consciencia. Las novedades de estas ciencias de avanzada se han deslizado, por décadas, hasta el público en general – en parte debido a los esfuerzos conscientizantes de organizaciones como el Instituto de Ciencias Noéticas.
La historia emergente nos dice que el universo no consiste en cosas sino en posibilidades- que las relaciones y los procesos son más fundamentales que las substancias. Como lo expresara el teólogo Thomas Berry, “el mundo es una comunión de sujetos, no una colección de objetos.” Es un mundo como amante y un mundo como sí-mismo – un universo consciente en evolución del que participamos mediante cada uno de nuestros pensamientos y acciones. ¡Qué rayos sabemos! tocó una fibra porque para muchos es la primera validación pública de los que privadamente sabían o sospechaban desde hace años: que la realidad es más misteriosa de los que se les enseñó. Y en el corazón de este misterio yace la creatividad y la potencia de la consciencia.
Así lo expresa el filósofo Duane Elgin:
“Creo que la tendencia actual que va más lejos es el cambio emergente en nuestra visión compartida del universo – de pensarlo como muerto pasar a vivenciarlo como vivo. Al considerar al universo como vivo y a nosotros como sostenidos constantemente dentro de esa condición, vemos que estamos íntimamente relacionados con todo lo que existe. Esta nueva percepción…representa un nuevo modo de ver y relacionarnos con el mundo y supera la profunda separación que ha marcado nuestras vidas.”
Puede que nos preguntemos por qué es tan difícil aceptar la nueva ciencia y actualizar nuestra versión de la realidad. Pero las visiones del mundo se modifican lentamente a través del tiempo. Piensen que sabemos desde hace cientos de años que el mundo es redondo y que gira sobre su eje, sin embargo, todavía nos referimos al sol como poniéndose sobre el horizonte. Asimismo, los descubrimientos de la física cuántica no son recientes. La teoría fue enunciada por primera vez hace 70 años. Por mejor que pensemos que comprendemos las implicancias de la teoría atómica y la neurociencia, que nos dicen que la materia consiste en su mayor parte de espacio vacío y que nuestros cerebros “construyen” nuestra percepción del mundo, el mundo todavía se ve y se siente como muy “ahí afuera”, sólido y confiable.
No podemos cambiar nuestros presupuestos fundamentales acerca del mundo sin cambiar la manera en que obtenemos el conocimiento acerca del mismo. A cada visión del mundo le corresponde una forma de conocer, llamada epistemología. La epistemología es la rama de la filosofía que estudia el conocimiento. Intenta contestar la pregunta básica: ¿qué diferencia al conocimiento verdadero (adecuado) del falso (inadecuado)? En la práctica, esta pregunta se traduce en cuestiones de metodología: ¿cómo desarrollar teorías o modelos que sean mejor que teorías que compiten entre sí?
LA REALIDAD CUANTICA
“Las cosas no son lo que parecen. Ni tampoco lo contrario.” El Lankavatara Sutra
Una pelota de baloncesto aparece en diez sitios a la vez. Amanda se ve a través de los ojos de alguien en quien se ha convertido. El tiempo se detiene y las partículas se tornan ondas. ¡Qué rayos sabemos! nos invita a esforzar nuestras mentes entorno a los sorprendentes descubrimientos de la física cuántica y a considerar la posibilidad de que las cosas no sean como aparentan ser. Como dice el Lankavatara Sutra, tampoco son lo contrario. De hecho, según la física cuántica, las cosas ni siguiera son ‘cosas’, sino más bien posibilidades. De acuerdo con el físico Amit Goswami, “hasta el mundo material que nos rodea – las sillas, las mesas, las habitaciones, la alfombra, incluso la cámara – todos ellos no son sino posibles movimientos de la consciencia.” ¿Qué entendemos con esto? “Los que no se sientan golpeados al cruzarse por vez primera con la teoría cuántica, no pueden haberla comprendido,” apunta el pionero de la física cuántica, Niels Bohr.
Antes de considerar las implicancias de la mecánica cuántica, asegurémonos de que entendemos la teoría. ¿Qué es la mecánica cuántica?
La mecánica cuántica, el último avance en la búsqueda científica por comprender la naturaleza de la realidad física es una precisa descripción matemática del comportamiento de las partículas fundamentales. Por setenta años, ha permanecido como la preeminente descripción científica de la realidad física. Hasta el momento, todas sus predicciones experimentales han sido confirmadas con un grado pasmoso de exactitud.
Para apreciar la razón por la cual la mecánica cuántica continúa maravillando y consternando a los científicos, hay que comprender algo del desarrollo histórico de las teorías de la física. Teniendo en cuenta que esta breve reseña simplifica muchísimo su muy vieja y rica historia, podemos considerar que la física, en cuanto ciencia, comenzó nació cuando Isaac Newton y otros descubrieron que las matemáticas podían describir con precisión el mundo que se observa. La visión Newtoniana de la física se conoce hoy como física clásica; en esencia, la física clásica es un formalismo matemático del sentido común. Enuncia cuatro presunciones básicas acerca de la trama de la realidad que corresponden en cierta medida a la forma en que el mundo aparece ante nuestros sentidos. Estas presunciones son: la realidad, la locabilidad, la causalidad y la continuidad.
La realidad alude a la presunción de que el mundo físico es objetivamente real. Es decir, el mundo existe independientemente de que alguien lo observe, y plantea como evidente de por sí que el espacio y el tiempo existen de una manera fija y absoluta. La locabilidad hace referencia a la idea de que la única forma en que se puede influenciar a los objetos es por contacto directo. En otras palabras, queda prohibida la acción a distancia no mediada. La causalidad presupone que la flecha del tiempo sólo apunta en una dirección, estableciendo así que la secuencia de causa y efecto sólo puede darse en ese orden. La continuidad presupone la no existencia en la naturaleza de saltos discontinuos, y que el tiempo y el espacio son parejos.
La física clásica creció rápidamente con estos supuestos y las formas clásicas de considerar al mundo non alcanzan aún a explicar grandes porciones del mundo observable, incluyendo la química, la biología y las neurociencias. La física clásica nos llevó y nos trajo de vuelta de la luna. Funciona para la mayor parte de las cosas a escala humana. Es el sentido común.
LA EXTRAÑA CIENCIA
Pero no describe el comportamiento de todos los resultados observables, la forma en que funciona la luz, en particular, y el electromagnetismo, en general. Según como se lo mida, la luz puede desplegar tanto las propiedades de partículas como de ondas. Las partículas son como bolas de billar: objetos separados de locación específica en el espacio, difíciles en el sentido que si se las arroja con fuerza unas contra otras tienden a aniquilarse en medio de un gran despliegue de energía. Por el contrario, las ondas son como ondulaciones en el agua. No son localizadas sino que se despliegan y son suaves en la forma de interactuar entre sí sin destruirse. Las características del tipo onda dieron lugar a la idea de superposición cuántica, que significa que el objeto es una combinación de todos los estados posibles. Esta condición combinada e indeterminada difiere radicalmente de la de los objetos con los que estamos familiarizados. Los objetos de la vida cotidiana sólo existen en estados definidos. Los estados combinados pueden incluir a muchos objetos, que coexisten, todos juntos y enredados.
¿Cómo es posible para la trama de la realidad ser a la vez onda y partícula? Durante las primeras décadas del sigo veinte, se desarrolló una nueva teoría, la mecánica cuántica, para explicar la naturaleza onda-partícula de la luz y de la materia. Esta teoría no era sólo aplicable a la descripción de la naturaleza de la realidad física en sí. La Teoría de la Relatividad de Einstein también alteró la visión newtoniana de la trama de la realidad, al mostrar la manera en que están relacionados los conceptos de masa, energía, espacio, y tiempo. La relatividad no es sólo aplicable al campo cosmológico o a los objetos a velocidades próximas a la de la luz, sino también a la estructura básica de la trama de la realidad. Resumiendo, la física moderna nos dice que el mundo del sentido común sólo revela una porción especial y limitada de una trama de la realidad mucho más grande y extraña.
SUPUESTOS CUÁNTICOS BÁSICOS
Coexistencia Onda-Partícula
Los electrones pueden comportarse como partículas y como ondas a la vez. Como ondas, los electrones no tienen locación específica sino que existen como “campos de probabilidad”. Como partículas, el campo de probabilidad colapsa en un objeto sólido dentro de un tiempo y espacio en particular. Los electrones en tanto no sean medidos ni observados se comportan de diferente manera a los observados. Cuando no se los mide, los electrones son ondas. Cuando son observados, se vuelven partículas. El mundo está, en último término, construido por partículas elementales que presentan este curioso comportamiento.
El Principio de Incertidumbre Heisenberg
En la física clásica, todos los atributos de un objeto son, en principio, accesibles a la medición. Esto no es así en la física cuántica. Pueden medirse con precisión las propiedades de un único electrón pero no sin producir imprecisión en algunos otros atributos cuánticos. Las propiedades cuánticas siempre aparecen en pares ‘conjugados’. Cuando dos propiedades presentan esta relación especial, es imposible conocer, con plena precisión, sobre ambas a la vez. El Principio de Incertidumbre de Heisenberg, también conocido como Indeterminabilidad, dice que si se mide con exactitud la posición de una partícula, se debe sacrificar el conocimiento preciso de su ‘momentum’, y viceversa.
El Teorema de Bell Y La No-Locabilidad
“La realidad local” es aquella realidad que se rige por las leyes de la física clásica. En una realidad local, las influencias no pueden viajar más rápido que la velocidad de la luz. En 1964, el físico John Stewart Bell demostró que todo modelo de la realidad compatible con la teoría cuántica debe ser no-local. Para que la física cuántica funcione, la información debe viajar no sólo a velocidad superior a la de la luz, sino de forma instantánea. La no-locabilidad sugiere que todo en el universo está conectado por información que puede aparecer en cualquier parte instantáneamente.
Las nuevas teorías sistemáticamente desafían todos los presupuestos de la física clásica:
La Realidad se desvaneció como la sonrisa del gato de Cheshire pues ahora sabemos que las propiedades fundamentales del mundo físico no son fijas; el mundo cambia de maneras sutiles según cómo queramos observarlo. Los objetos que encontramos en la vida cotidiana no siempre exhiben los efectos cuánticos obvios ya que la extrañeza del mundo microscópico es efectivamente allanada mediante las innumerables interacciones con el entorno. Por cierto, las descripciones clásicas de la naturaleza son a menudo suficientes para los propósitos mundanos. Pero aquellas descripciones son una aproximación a un mundo cuántico más fundamental, que deja abierta la posibilidad de que algunos aspectos de la observación puedan persistir sutilmente aún dentro de los campos clásicos.
La locabilidad fue reemplazada por la no-locabilidad, la idea de que los objetos están aparentemente separados pero, en realidad, presentan conexión instantánea a través del espacio-tiempo. Con la no-locabilidad, ya no es cierto que un acción no mediata a distancia sea imposible. De hecho, se requiere de estas acciones.
La causalidad se disolvió puesto que ahora sabemos que la flecha fija del tiempo es una ilusión persistente, una equivocación apoyada por los presupuestos clásicos de un tiempo y espacio absolutos. Ahora sabemos que las secuencias de eventos dependen de las perspectivas (cuyo nombre técnico es ‘marco de referencia’) de los observadores.
La continuidad se desvaneció al saber que existen discontinuidades en la trama de la realidad. El tiempo y el espacio no son llanos ni contiguos.
Las pasmosas implicancias de la mecánica cuántica golpearon con sorpresa y estupor a los científicos que las desarrollaban. Muchos físicos, hoy en día, creen que una explicación apropiada de la realidad, a la luz de la mecánica cuántica y de la confiabilidad, requiere la revisión de uno o más de los presupuestos del sentido común: la realidad, la locabilidad, la causalidad o la continuidad.
Dada la constante confusión en la interpretación de la mecánica cuántica, algunos físicos se niegan a aceptar la idea de que la realidad pueda ser tan desconcertante, plena de circunvoluciones, o improbable – en comparación con el sentido común. Y es así que siguen creyendo, como Einstein, que la mecánica cuántica debe estar incompleta y que una vez ‘arreglada’ se verá que los presupuestos clásicos son correctos después de todo, y entonces toda la rareza cuántica se esfumará. Fuera de la física cuántica, existen pocos científicos y el ocasional filósofo que se concentran en tales cosas, pero la mayoría de nosotros no dedicamos mucho tiempo a pensar en la mecánica cuántica para nada. De hacerlo, damos por sentado que no es significativa para nuestros intereses particulares. Esto es comprensible y en la mayoría de los casos perfectamente aceptable en la práctica. Pero cuando se trata de comprender la naturaleza de la realidad, es útil tener presente que la mecánica cuántica describe los bloques fundamentales que conforman la naturaleza y que el mundo clásico, también está compuesto por ellos, los observemos o no.
Las distintas interpretaciones de la mecánica cuántica difieren en primer término en cuanto a cuál de los presupuestos del sentido común puede ser abandonado con comodidad. Algunos de las interpretaciones de la mecánica cuántica más conocidas incluyen la de Copenhague, la Totalidad (‘Wholeness’), Múltiples Mundos, Neorrealismo, y, la propuesta por el film ¡Que rayos sabemos!?, la Consciencia Crea la Realidad.
La Interpretación De Copenhague – Esta es la interpretación ortodoxa de la mecánica cuántica propuesta por Niels Bohr, físico dinamarqués, (de ahí la referencia a Copenhague dónde se encuentra el instituto Bohr). Afirma, de manera más que simplificada, que en último término, no existe una realidad pasible de ser conocida. En cierto sentido, esta interpretación puede ser vista como una forma de una aproximación del tipo “no pregunto – no digo” que permite el uso de la mecánica cuántica sin tener que preocuparse por lo que significa. Según Bohr, no significa nada, al menos en términos humanos comunes.
Totalidad – El protegido de Einstein, David Bohm, sostenía que la mecánica cuántica revela que la realidad es un todo indiviso en el que todo se conecta de manera profunda, transcendiendo los límites ordinarios de tiempo y espacio.
Múltiples Mundos – El físico Hugo Everett propuso que al efectuar una medición cuántica, todo posible resultado se haga realidad. Pero en el proceso de realización, el universo se partirá en tantas versiones de sí mismo como sea necesario para acomodar todos los posibles resultados de la medición. Entonces cada uno de los universos resultantes sería, en realidad, un universo separado. Los populares programas de televisión como Show, y algunas escenas de ¡Qué rayos sabemos! hacen uso de estas ideas.
Lógica Cuántica - Esta interpretación dice que posiblemente la mecánica cuántica nos deja perplejos debido a nuestros presupuestos respecto al detalle lógico del sentido común dentro del plano cuántico. El matemático John von Neumann desarrolló una ‘lógica en ondas’ que explicaría algunos de los rompecabezas de la teoría cuántica sin abandonar por completo los conceptos clásicos. Los conceptos dentro de la lógica cuántica han sido objeto de entusiastas estudios por parte de los filósofos.
Neo-Realismo – Esta fue la posición adoptada por Einstein, que se negaba a aceptar toda interpretación, incluso la de Copenhague, que afirmaba que la realidad del sentido común no existe. Los neorrealistas proponen que la realidad consiste en objetos familiares a la física clásica y que, por esto, las paradojas de la mecánica cuántica revelan la presencia de fallas en la teoría. Esta visión es también conocida como la interpretación de la mecánica cuántica de “la variable escondida”, que pretende que una vez descubiertos todos los factores que faltan las paradojas desaparecerán.
La Consciencia Crea La Realidad – Esta interpretación lleva al extremo la idea de que el acto de medición, o incluso posiblemente la consciencia humana, está ligado a la formación de la realidad. Esto confiere al acto de observación el privilegiado rol especial de hacer colapsar lo posible hacia lo real. Muchos físicos de la corriente principal consideran a esta interpretación casi como un deseo iluso de la Nueva Era, pero no todos. Unos pocos físicos han adoptado esta visión y desarrollado variaciones descriptivas de la teoría cuántica que, de hecho, dan lugar a estas ideas.
Debemos señalar que en la actualidad nadie tiene una plena comprensión de la mecánica cuántica. De modo que no hay autoridad clara que determina qué interpretación es la más apropiada.
Ciencia y Misticismo
¿Ayuda la mecánica cuántica a comprender la consciencia? ¿Cómo nos informa en nuestra comprensión de las dimensiones espirituales de nuestra experiencia? Al tratar estas cuestiones, debemos recordar que es posible crear confusión si mezclamos metáforas con matemáticas. Existen áreas claramente compartidas entre las experiencias místicas de unidad y lo que los físicos describen como el campo cuántico. Aún así, los líderes de la mecánica cuántica – incluso Niels Bohr, Werner Heisenberg y Edwin Schrodinger – rechazaron la idea de que la física y el misticismo estuvieran describiendo los mismos fenómenos. Según Max Planck, los esfuerzos por juntarlas se “fundan en la equivocación o, para ser más preciso, en haber confundido la imagen de la religión con los enunciados de la ciencia. De más está decir que los resultados no tienen ningún sentido.”
No necesitamos forzar una explicación científica sobre las percepciones intuitivas acerca de las conexiones intuitivas entre ciencia y espíritu. Podemos dejar que nuestras intuiciones y percepciones espirituales se instalen y sean evaluadas en sus propios términos, por su belleza y su poder de inspirar y evocar un sentimiento de profundo acuerdo entre nosotros y el mundo.
La física cuántica, con sus sorprendentes revelaciones y sus extraños hallazgos ha logrado despertar al mundo de lo que William Blake llamó “el dormitar de Newton.” Ya no podemos ver al mundo que apareció como real, local, consistente y causal, y tener la plena convicción de que estamos percibiendo toda la realidad. Ni podemos decir que sabemos qué realidad percibimos. Hasta que nuevos secretos se develen, tal vez todo lo que quepa decir sea: ¡Qué rayos sabemos!
Citas
“Cambiar un gran paradigma es cambiar nuestra definición de lo posible.” Mark B. Woodhouse
“El espacio de Eisntein no está más cerca de la realidad que el cielo de Van Gogh. La gloria de la ciencia no reside en una verdad más absoluta que la verdad en Bach o en Tolstoy, sin en el acto de la creación en sí mismo. Los hallazgos del científico imponen su propio orden al caos, como el compositor o el pintor impone un orden que está siempre referido a aspectos limitados de la realidad, y con base en el marco de referencia del observador, que difiere de un período a otro como un desnudo de Rembrandt de uno de Manet. Arthur Koestler, The Act of Creation
“En la medida en que las leyes matemáticas se refieren a la realidad, no son ciertas; y en la medida en que son ciertas, no se refieren a la realidad.” Albert Einstein
“La intuición es la fuente del conocimiento científico” Aristóteles
“Cuando algo es nuevo, la gente dice: ‘No es cierto.’ Luego, cuando su verdad es aparente, dicen: “No es importante.” Finalmente, cuando no puede negarse su importancia, dicen: “De todos modos, no es nada nuevo.” William James
“Aquellos que no se asombran ante una teoría cuántica no pueden haberla comprendido.” Niels Bohr
“La ontología del materialismo se apoyó en la ilusión de que el tipo de existencia, la ‘realidad’ directa del mundo que nos rodea, podía ser extrapolada al plano atómico. Sin embargo, esta extrapolación es imposible.” Werner Heisenberg
“Las más pequeñas unidades de materia no son, de hecho, objetos físicos en el sentido ordinario del término; son formas, estructuras o – en el sentido de Platón - Ideas, de las que uno sólo puede expresarse sin ambigüedad con el lenguaje matemático.” Werner Heisenberg
“Debemos recordar que lo que observamos no es la naturaleza misma sino la naturaleza expuesta a nuestro método de preguntar.” Werner Heisenberg
“La observación juega un rol decisivo en el evento y… la realidad varía, según se la observe o no.” Werner Heisenberg
“Por útil que sea bajo circunstancias normales decir que el mundo hay un mundo ‘ahí afuera’, independiente de nosotros, esta visión ya no puede ser sostenida.” J. A. Wheeler
“¡Mi querida! ¡Qué extraño está todo hoy! Y ayer las cosas sucedieron como de costumbre. Me pregunto si se las cambió por la noche. Déjame pensar: ¿era yo el mismo cuando al levantarme esta mañana? Casi recuerdo haberme sentido algo diferente.” Lewis Carroll, Alicia en el País de las Maravillas.
trechos do Guia de Estudos de “WHAT THE BLEEP DO WE KNOW”
Instituto de Ciencias Noéticas y Captured Light Industries